Nuestro conocido filósofo dese su juventud siempre tuvo intenciones políticas, descendiente de Solón, no era extraño que tal cuestión le fuera extraña. Sin embargo, no pasaría mucho tiempo para que se desilusionara de ésa.

Invitado por un parientes y amigos a gobernar con los treinta tiranos se dio cuenta que gobernar no es un tarea fácil, especialmente, por el nivel de violencia que se puede ejercer tan solo para tener resultados. No obstante, tampoco quedó todo allí, porque al instaurase la democracia en Atenas se da con otro golpe que lo desilusionaría más de la política: el proceso y muerte de Sócrates.

Decepcionado de la democracia y de tanto estúpido en el gobierno, Platón, llega a una conclusión: solo los filósofos pueden gobernar, y si no es filósofo, entonces, el rey debe convertirse en filósofo.

Finalmente comprendí que todos los Estados actuales están mal gobernados, pues su legislación es casi incurable, salvo mediante una prodigiosa preparación, unida a una buena suerte. Entonces, me vi irresistiblemente conducido a alabar la verdadera filosofía y a proclamar que solo a su luz puede reconocerse dónde se encuentra la justicia en la vida pública y en la vida privada… Así pues, los males no cesarán para los humanos antes que la raza de los puros y auténticos filósofos lleguen al poder o que los jefes de las ciudades, por una gracia, divina se pongan a filosofar verdaderamente. (Carta VII)

Es así que inicia tu proyecto político de una verdadera polis que quedó plasmado en su texto tan conocido como La República.

Pero, ¿dónde está la paradoja? Pues en sus tres viajes en los cuales tiene la oportunidades de asesorar a dos reyes para llevar a cabo su ideal político. Y, hoy en día, en medio de las denominadas transformaciones de las grandes compañías podríamos caer en los mismo problemas de Platón.

Platón llegó a Siracusa, Italia, por pedido de Dios, amigo suyo, para asesorar a Dionisio I, el Viejo, sin embargo, el carácter de éste le termina por persuadir de que es un caso perdido:

Con semejantes hábitos, no hay hombre viviente bajo el cielo que, llevando esta vida desde su infancia, pueda convertirse en sensato (¿qué naturaleza estaría tan maravillosamente equilibrada?), ni adquirir nunca la sabiduría… Necesariamente tales Estados nunca cesarán de ir por medio de sobresaltos de tiranía a oligarquía y a democracia, y las personas que estén en el poder no soportarán ni aun oir hablar del nombre de un gobierno de justicia y de igualdad. (Carta VII, 326bd)

Cuestión que al final, como podría esperarse, no llegó a buen puerto y que le terminó por conllevar a Platón ser vendido como esclavo. Por supuesto, la suerte estuvo a su favor y un amigo suyo lo liberó para que luego, en algunos años, formara su famosa Academia. Pero, no quedó todo allí, a la muerte de Dionisio I, terminó sucediéndole su hijo Dionisio II, el Joven, que por consejo de Dión, Platón es invitado para asesorar al nuevo rey. No obstante, tampoco las cosas fueron positivas para nuestro filósofo porque Dión es sospechoso de conspiración y Platón, por causa de su amistad con éste, es mantenido cautivo hasta que lo destierran.

Al final, Platón llega a la cuenta que no es una tarea tan fácil, que no basta con solo ir de asesor o consultor, sino que es un trabajo arduo de cambiar la mentalidad de quien gobierna, cosa que no es para nada simple. En este sentido es que se cae en la paradoja de Platón: creer que basta con solo asesorar u acompañar cuando ni siquiera se sabe por qué se quiere cambiar algo o sea necesario. Y en este sentido no sería extraño que algunas transformaciones sigan este camino que solo por moda se realiza, mas no por una verdadera necesidad. Necesidad y conciencia que no requiere a un consultor para llevarse a cabo, total quien busca el bienestar de su organizaciones y de sus clientes, primero, basta con preguntarles y escucharles de qué modo pueden servirle mejor. Pero, no siempre es el caso y quizá sea más cómodo tener un externo para decirnos qué hacer y que al final, por más consejos que nos den, depende de nuestras voluntades, razón por la cual puede desilusionar a los más optimistas porque no hay secreto, metodología, framework, etc., para cambiarle el mindset a una persona y que el trabajo de un consultor o coach pueda caer en saco roto como el caso de Platón.

Por supuesto, el final el proyecto platónico no fue un fracaso, porque sus alumnos formados en la Academia terminaron por apoyar a la creación de una constitución en un lugar llamado Corisco y que fue todo un éxito. No obstante, la diferencia que puede apreciarse que el tirano de dicha ciudad sabía por qué lo necesitaba y no más bien por una simple moda. Siendo que esto ya nos puede dar algunas luces para no caer en dicha paradoja.